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¿Cómo están queridos lectores?

Luego de un merecido aunque breve descanso en las Sierras y  aún corriendo por mis venas el vértigo de la aerosilla, me dispongo a  ocuparme de variados menesteres, con el cerebro despejado y el corazón contento.

Ya es hora de vislumbrar lo que nos deparará el año o más que eso, resolver y trabajar. Se acerca marzo.

Lo cierto es que no se toman grandes decisiones en verano, lo que no quiere decir que sea una época tranquila, podemos dar fe de que en la historia argentina hemos tenido diciembres convulsionados de sucesión de presidentes, eneros de altas temperaturas y febreros de hiperinflación.

¿Se acuerdan? Mejor no olvidar para no repetir viejos errores.

El año lectivo, comercial y financiero comienza en el tercer mes.

Es cómo si arrancáramos las clases, pero ya no preparamos el guardapolvo ni los lápices sino que ponemos en marcha proyectos, emprendimientos o ideas que pueden volverse tangibles y reales luego de un tiempo de maduración.

Ahora hablemos de negocios.

¿Decidieron dónde invertir? ¿Qué tal en la Bolsa de Valores?

El principal centro de negocios y finanzas de la República Argentina suele ser tentador y más si les digo que hoy creció el Merval.

En la vida también se juegan otros valores.

La confianza que no cotiza en Bolsa, es un valor que logra mover las voluntades  y como el salario cuesta ganarlo pero se puede perder en un instante, siete días o lo que dé.

Dicen que hay que  confiar en uno mismo más que en nada ni nadie.

A veces se deposita confianza en un líder que promete ganancias o en un referente solidario de causas justas.  Cuando se mezclan la confianza y el dinero las cosas pueden salir o muy mal o muy bien. No es  lo mismo ni entra todo en la misma bolsa.

Mi humilde recomendación es que antes de invertir conviene asesorarse  con profesionales y con su Consultora de confianza porque cuando la limosna es grande el río suena.

LIC MORA TORIA

Persona de Confianza

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