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¿MENOS ES MÁS?

Por estos días se presentó en la Cámara de Diputados un proyecto de ley que impulsa la reducción de la jornada laboral.  La propuesta contempla la posibilidad de trabajar menos horas con el fin de intentar mejorar nuestra calidad de vida y aumentar la productividad.

La felicidad pareciera estar al alcance de la mano y así quizás quién te dice de esta manera el día de 24 horas comience a rendir lo suficiente. ¿Y por qué no?

En una oportunidad me comentaron que en Alemania los viernes son días no laborables, pero no creo todo lo escucho y si creo en todo lo que digo. Incomprobable por ahora.

Queridos lectores les pido disculpas, pero tengo pendiente en mis sueños un viaje al viejo mundo y la pandemia no ayudó. Hoy mis prioridades son otras y bastante más austeras, conocer a los carpinchos de Nordelta.

Volviendo a la ley, la propuesta tiene que ver con que los trabajadores ocupen como máximo 40 horas semanales de su vida para trabajar, cambiando lo que actualmente dice la ley que las labores llegan a ocupar 48 horas semanales. A nivel económico y según los especialistas todo tiene sus pros y sus contras.

A favor están los que consideran que, observando la experiencia de otros países, trabajar menos horas contribuye al aumento del rendimiento de los empleados y del crecimiento de la productividad marginal. Menos, es más.

Los retractores del proyecto ley expresan que trabajar menos horas sería como un aumento de sueldo encubierto, este incremento sería trasladado a los costos y a los precios que pueden desembocar en inflación y por otra parte habría empresas que lo podrían sostener, pero no así las Pymes.

Los países que lo pudieron hacer lo lograron después de un crecimiento sostenido y aumento de la productividad y en otros la reducción horaria fue acompañada por disminución del salario.

¿Qué pensaran los que necesitan que la semana tenga más de siete días?

¿Y los que canalizan sus deseos en el plano laboral?

Qué la vida no se nos vaya en el trabajo y que el trabajo sea una parte agradable de nuestras vidas porque el tiempo vale y no corre, vuela. ¿Será que menos es más?

Lic. Mora Toria